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Video: Cortesía Plaion

“Metal Eden” es un frenético FPS de ciencia ficción de Reikon Games que nos sumerge en el críptico planeta Moebius para una experiencia intensa en la que desafía nuestros reflejos con adrenalina directa. Ya disponible para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.
Propuesta ambiciosa con tropiezos
“Metal Eden” evidencia su inspiración en shooters clásicos, particularmente en la escuela de “DOOM” con movimiento constante y combates sin tregua. Además, impregna un poco de su propia identidad al ser más frenético, más vertical y más estilizado. Lamentablemente, esa ambición choca con una ejecución técnica irregular ya que, durante mi partida en PlayStation 5, experimenté una cantidad considerable de bugs; por ejemplo, puertas que no se abrían, colisiones defectuosas que me dejaban atorado en estructuras del escenario y respawns fuera del área jugable que me obligaban a reiniciar misiones completas.
En todo caso, cuando el sistema funciona, se percibe la intención de ofrecer una experiencia intensa y desafiante para gamers que extrañan la crudeza del shooter sin concesiones. Basta acotar que existen tres niveles de dificultad, siendo el ‘normal’ el más accesible; sin embargo, incluso en este modo, el reto es constante. El juego exige concentración, movilidad y buena administración de recursos. No es una experiencia relajada; es un título que demanda paciencia, reflejos y compromiso.

Alma cibernética
“Metal Eden” nos arroja a un mundo donde la carne ha sido sustituida por núcleos digitales. En un futuro donde la conciencia humana se almacena en núcleos digitales, la colonización espacial ha transformado la naturaleza misma de la existencia. Nosotros controlamos a Aska, una hiperunidad androide cuya misión es proteger a los restos de la humanidad atrapados en un mundo artificial tras la devastación causada por la bomba de erosión. El trasfondo filosófico tiene potencial para un thriller existencial potente; no obstante, la narrativa termina siendo un vehículo para la acción más que un eje emocional sólido.
Las cinemáticas cumplen, pero no profundizan tanto como se esperaría en un universo con semejante carga conceptual. De hecho, la historia se siente vaga y superficial, pero funcional para el contexto del juego. Las ilustraciones tipo cómic que presentan las misiones, con una paleta retro dominada por azules y rojos intensos, aportan carácter y evocan ciencia ficción clásica. La campaña consta de ocho misiones, cada una con una duración de menos de una hora aproximadamente. Eso sí, por la naturaleza del juego se extraña que no existan otros modos como Supervivencia o incluso algún Multiplayer.

Acción intensa entre lo clásico y lo moderno
“Metal Eden” sobresale por un gameplay dinámico con toques retro y modernos. El juego nos permite movernos libremente por los escenarios con cámara en primera persona, saltar, impulsarnos, usar jetpack y hasta correr por las paredes, lo que inyecta dinamismo al avance e incluso durante los enfrentamientos contra enemigos. El combate es puro FPS de la vieja escuela; no se trata de apuntar con la mira de forma táctica, sino con la vista básica. La sensación de ligereza de Aska es gratificante, y el arsenal de armas se siente diferenciado, con cadencias y retrocesos que obligan a cambiar de estrategia según la amenaza.
La mecánica más original es la extracción del núcleo. Podemos arrancarlo de los enemigos para consumirlo y recuperar salud o lanzarlo como una granada improvisada. Es una idea genial que añade una capa táctica, pero en la práctica, la ejecución es irregular. Depender de una mira poco precisa para apuntar a un proyectil en medio de un tiroteo frenético termina siendo un factor que juega en contra más de lo que ayuda. Además, el juego tiene la costumbre de orillarnos a puntos ciegos, donde enemigos agresivos pueden sorprenden por la espalda, creando situaciones que se sienten injustas más que desafiantes.
Los enemigos son variados y muy agresivos, al menos en su mayoría. Desde criaturas básicas hasta adversarios más grandes, el juego logra mantener tensión constante. Sin embargo, la tendencia a rodear al jugador y la falta de claridad sonora sobre la procedencia del peligro generan uno que otro momento frustrante.

Sin tiempo para respirar
En general, el juegos nos empuja a un movimiento constante con cierta estrategia que nos hace preguntarnos si es mejor usar los núcleos para atacar o consumirlos para recuperar salud y acumular un golpe de poder que debilite el escudo de los enemigos más resistentes. La gestión de este recurso, unido a la posibilidad de ralentizar el tiempo, las granadas de congelación y las habilidades del árbol, convierte cada combate en un rompecabezas en el que debemos tomar decisiones rápidamente.
Existen también momentos en los que Aska debe emplear otras habilidades dentro de cada nivel; por ejemplo, cuando hay que deslizarse en rieles o cuando se transforma en una esfera. La intención de diversificar el gameplay es loable, pero la ejecución resulta un poco tosca y realmente no aporta demasiado al desarrollo real; incluso el propio control juega en contra pues está distribuido de una manera no tan convencional al tratar de forzar estas mecánicas, y esto termina por romper innecesariamente el ritmo.

Conciencia artificial
El sistema de progresión de “Metal Eden” se divide en mejoras relacionadas con el traje corporal, la extracción de núcleos y el poder del núcleo. No es excesivamente profundo, pero sí lo suficiente para personalizar ligeramente nuestro estilo. En términos de diseño, el juego encuentra un equilibrio aceptable entre progresión y desafío, aunque nunca llega a sentirse tan complejo como otros shooters contemporáneos con sistemas RPG más robustos.
Las tiendas distribuidas en los escenarios nos permiten invertir Polvo (moneda del juego) en mejoras de armas. Pero no basta con pagar, también debemos completar desafíos específicos para desbloquear ciertos modificadores. Este sistema incentiva la experimentación y la rejugabilidad, aunque no alcanza la profundidad de otros referentes del género. Las mejoras añaden un matiz estratégico interesante, obligándonos a jugar con intención y no solo a disparar sin pensar.

Cromado de contrastes
“Metal Eden” alterna entre momentos visuales impactantes y otros desiguales. Las cinemáticas están bien logradas, pero en tiempo real la experiencia es irregular. Hay abundancia de partículas y efectos, pero sin jerarquía visual clara. El popping es evidente en extremo y rompe la cohesión del escenario. Los diseños de enemigos cumplen, pero carecen de una identidad duradera. El intento de gore es efectivo en ciertos momentos, aunque no alcanza el impacto icónico de los grandes exponentes del género. Es un juego que se ve bien a secas y que podría verse mucho mejor considerando la generación actual.
La música acompaña con composiciones que oscilan entre un thriller de ciencia ficción y la acción intensa. No es particularmente memorable, pero sí efectiva para sostener el ritmo. El diseño de sonido igualmente cumple, pero no destaca. En un shooter donde la orientación espacial es clave, se echa de menos mayor precisión en la mezcla para identificar amenazas fuera del campo visual. Las voces en inglés, aunque funcionales, se perciben constantemente sobreactuadas. La localización de textos incluye español, inglés, alemán, francés, italiano, polaco, portugués, ruso, japonés, chino y coreano.

Adrenalina con asperezas
Con un desafío extremo que recuerda clásicos como “DOOM” y contemporáneos como “Ghostrunner”, “Metal Eden” es un juego para quienes valoran la adrenalina inmediata más que una historia profunda y es que, aunque intenta impulsar un dilema tecnológico y filosófico, este apartado queda como un mero pretexto para el desarrollo. Estamos ante un FPS de ciencia ficción que apuesta por la intensidad constante y la movilidad agresiva.
Cuando todo encaja, la experiencia de “Metal Eden” es electrizante y conecta con aquellos recuerdos de shooters desafiantes, pero con elementos modernos. Sin embargo, sus problemas técnicos y ciertas decisiones de diseño limitan su potencial. En definitiva, para disfrutar de este título se requiere una dosis extra de paciencia técnica ante una clara falta de optimización en varios apartados que seguramente se irán arreglando con actualizaciones. Sin duda, es un título que tiene el alma de un clásico, pero todavía necesita que sus circuitos terminen de soldarse correctamente.
“Metal Eden” ya se encuentra disponible para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.

Detalles de Metal Eden
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Distribuidor |
Plaion |
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Desarrollador |
Reikon Games |
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Género |
Shooter | Acción |
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Plataformas |
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Duración aproximada |
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Idiomas en audio |
Inglés |
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Idiomas en texto |
Español, Inglés |
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Modo en línea |
No |
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Jugadores locales |
1 |
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Jugadores en línea |
– |
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ESRB |
Mature 17+ |
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Fecha de lanzamiento |
2 de septiembre de 2025 |
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Precio |
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Pros y Contras de Metal Eden
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Pros |
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Contras |
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7.4/10 |
Reseñado en: PlayStation 5 gracias a un código otorgado por Plaion.
