Imágenes: Cortesía 20th Century Studios

En “¡Ayuda!”, el nuevo thriller psicológico de Sam Raimi, dos colegas en conflicto quedan varados en una isla desierta tras un accidente aéreo. Linda Liddle, interpretada por Rachel McAdams, y Bradley Preston, encarnado por Dylan O’Brien, deben aprender a convivir y sobrevivir con habilidades opuestas, resentimientos acumulados y un entorno que no perdona. La historia combina tensión, humor negro y un retrato minucioso del desgaste físico y emocional que implica quedar aislado del mundo.
Raimi buscó que cada elemento de la supervivencia se sintiera auténtico. El director explica que el equipo prestó “muchísima atención al detalle”, desde los objetos que Linda podía fabricar hasta los recursos disponibles en la isla. Para él, la credibilidad era esencial para sostener una historia donde la relación entre los personajes evoluciona al ritmo de su deterioro físico y mental.
El compromiso con el realismo llevó a Raimi a filmar en locaciones naturales. La producción eligió una bahía entre Krabi y Phuket, en Tailandia, donde la flora, la fauna y las condiciones climáticas aportaron textura visual y narrativa. El coguionista Mark Swift señala que el público reconoce cuando una historia se apoya demasiado en pantalla verde, por lo que rodar en islas reales permitió que el entorno funcionara como un tercer personaje.
El calor, la humedad y la arena ardiente influyeron directamente en las actuaciones, generando reacciones físicas imposibles de replicar en un set controlado. Raimi destaca que trabajar en un entorno tropical sin civilización alrededor reforzó la sensación de aislamiento que define la película.
Dos secuencias marcan el pulso del filme: el accidente aéreo y la pelea salvaje entre Linda y Bradley. El diseñador de producción Ian Gracie creó un avión privado desmontable capaz de sumergirse en un tanque, lo que permitió filmar la caída al agua con un nivel de detalle inusual. Rachel McAdams recuerda la intensidad del rodaje, especialmente al simular que no podía liberarse del cinturón bajo el agua mientras debía gritar, expulsar burbujas y mantener los ojos abiertos.
La pelea en la isla exigió una coreografía cruda y física. Dylan O’Brien describe la secuencia como un ejercicio de ferocidad casi animal, diseñado para transmitir caos sin perder control técnico. El resultado es una escena que refleja la tensión acumulada entre los personajes y su deterioro emocional.
Para reforzar la autenticidad, la producción incorporó a la experta australiana Ky Furneaux, quien asesoró al elenco en técnicas reales de recolección de agua, pesca, caza, construcción de refugios y encendido de fuego. Raimi explica que cada herramienta y estructura que aparece en pantalla fue diseñada con precisión junto al departamento de utilería y al equipo de Gracie, asegurando que todo lo que Linda utiliza pudiera existir en un contexto real.
El vestuario, diseñado por Anna Cahill, también jugó un papel narrativo. La degradación progresiva de la ropa de los protagonistas requirió un sistema matemático para controlar manchas, roturas y niveles de desgaste en rodajes fuera de orden. Cahill detalla que se crearon cerca de cincuenta versiones de los pantalones de Linda, cada una correspondiente a un momento específico de la historia.
Con este nivel de detalle, “¡Ayuda!” se presenta como un thriller psicológico donde la supervivencia no es solo un recurso narrativo, sino un proceso físico y emocional construido con rigor. La película ya está disponible exclusivamente en Disney+.
