Imágenes: Cortesía Zignia Live

El gran Roberto Carlos ofreció un espectacular concierto en la Arena Ciudad de México, que se vio pletórica de romanticismo y ovacionó de principio a fin al icónico cantautor brasileño.
El concierto abrió con una breve obertura a manera de medley de sus más grandes éxitos. Puntual a las 21:30 horas, Roberto Carlos apareció en el escenario para interpretar “Emociones”, tema que, desde su título, marcó el tono de la velada: una noche cargada de sensibilidad y nostalgia. A lo largo del concierto, presentó una cuidada selección de sus canciones más emblemáticas, acompañadas de arreglos especiales que sonaron impecables, realzados por la calidez de su voz y su inconfundible estilo interpretativo.
“Qué será de ti” desató una fuerte reacción entre el público, que apenas comenzaba a sumergirse en una atmósfera de romanticismo guiada por uno de los artistas más importantes de la música en habla hispana y portuguesa. Con una trayectoria consolidada por innumerables premios, reconocimientos y millones de discos vendidos, Roberto Carlos se tomó el tiempo para agradecer al público mexicano por su fidelidad y por la oportunidad de presentarse en un recinto como la Arena Ciudad de México.
Durante el concierto, compartió reflexiones sobre su proceso creativo. Recordó que, en sus inicios, su música giraba en torno al amor, pero con el tiempo se cuestionó si había explorado todas sus dimensiones. Así surgió la inquietud de abordar la sexualidad en sus canciones, lo que dio origen a temas como “Propuesta” y “Cóncavo y convexo”, piezas que se convirtieron en momentos clave de la noche.
Uno de los instantes más emotivos llegó con “Lady Laura”, canción dedicada a su madre, que el propio artista describió como profundamente conmovedora, pese a no hablar de un tema alegre. Su interpretación estuvo cargada de sentimiento, generando una conexión especial con el público.
Acompañado por una orquesta sólida —donde destacó la sección de metales con intervenciones de saxofón y armonizaciones cuidadosamente trabajadas—, así como por un elegante piano de cola blanco que hacía juego con su atuendo, Roberto Carlos mantuvo una presencia escénica sobria y carismática. Entre canción y canción, ofreció breves introducciones que contextualizaban sus temas, ya fuera desde su origen o desde el mensaje que buscaban transmitir.
Interpretando algunas frases en portugués y la mayoría de su repertorio en español, el concierto se consolidó como una experiencia íntima y envolvente, sostenida por su timbre único y su capacidad para conectar emocionalmente con la audiencia.
En la recta final, el cantante regaló flores blancas y rojas al público como símbolo de agradecimiento, mientras interpretaba temas como “Jesús Cristo” y “Amigo”, cargados de espiritualidad y sentido de hermandad. También incluyó versiones de “El día que me quieras”, popularizada por Carlos Gardel, y “Solamente una vez”, clásico de la música mexicana, ampliando el espectro musical de la noche.
El concierto no dejó de lado momentos más rítmicos y festivos, incluyendo un segmento con tintes de Big Band en el que presentó a su orquesta, así como interpretaciones que conectaron con distintas etapas de su carrera. En conjunto, la velada se consolidó como un espectáculo equilibrado entre romanticismo, nostalgia y celebración, confirmando la vigencia de un intérprete cuya obra permanece profundamente arraigada en el público.
Set List de Roberto Carlos en la Arena CDMX
- Obertura Latina
- Emociones
- Que será de ti
- Cama y mesa
- Detalles
- Desahogo
- Lady Laura
- Mujer pequeña
- Propuesta
- Cóncavo y convexo
- Carcachita
- Ese tipo soy yo
- El gato que está triste y azul
- La distancia
- El día que me quieras
- Amigo
- Jesús Cristo
- Amada amante
- Un millón de amigos
- Solamente una vez
- Amigo