Imágenes: Eder Quintero

El pasado 15 de marzo, Jaime Maussan e invitados marcaron el inicio de lo que consideran una nueva era para la humanidad al presentar la investigación de la llamada “Esfera de Buga”. El evento se centró en revelar detalles sobre un objeto metálico encontrado en Colombia, con una supuesta antigüedad de 12,560 años.
La esfera ha sido presentado como una posible tecnología extraterrestre capaz de transformar la visión del universo e incluso el entendimiento de la historia humana. Durante la conferencia, se planteó que el estudio de este artefacto, sumado a la desclasificación de documentos en Estados Unidos sobre el fenómeno OVNI, podría derivar en una eventual comunicación directa con vida de otros planetas, invitando al público a formar parte de esta supuesta revolución.
Sebastián Maussan Evangelista, hijo del periodista, dio la bienvenida en representación de su padre, ofreciendo un discurso sobre el papel de la ciencia y su impacto en la vida cotidiana. Posteriormente, presentó a la agrupación Kooltown, que amenizó el inicio del evento con música pop, ataviados con vestuarios de temática galáctica, en un tono que reforzó la narrativa del encuentro.
De acuerdo con lo expuesto, la esfera habría sido datada en aproximadamente 12,560 años mediante pruebas de carbono 14, lo que abre diversas especulaciones sobre el origen de la humanidad. Como parte de la presentación, se proyectó un video que abordó eventos catastróficos en la historia del planeta, como el impacto de fragmentos de asteroides, planteando posibles conexiones con el hallazgo del objeto.
La esfera fue encontrada por José Arias en Buga, en Valle del Cauca, y presenta grabados que, según se afirmó, corresponden a proto sánscrito. Arias participó en el evento relatando su experiencia, incluyendo supuestos efectos físicos derivados del contacto con el objeto, así como cambios en el peso del mismo.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México presentaron resultados de análisis realizados en sus laboratorios, en los que se reportó la presencia de estructuras microscópicas complejas y elementos similares a fibras ópticas dentro de la esfera. Asimismo, se mencionó la participación de investigadores internacionales que habrían contribuido a validar su antigüedad mediante distintas pruebas.
En paralelo, una especialista en lenguas antiguas ofreció una interpretación de los grabados en proto sánscrito, mientras que también se presentaron testimonios de personas vinculadas al hallazgo, quienes aseguraron haber observado cambios físicos en el objeto, como variaciones de peso y supuestas vibraciones magnéticas.
Durante la presentación de aproximadamente tres horas y media se realizó una observación microscópica en vivo, proyectada en pantalla, con el objetivo de mostrar la composición interna del objeto y explicar, desde la perspectiva de los ponentes, su posible funcionamiento.
La narrativa general del evento buscó demostrar que la esfera no corresponde a “basura espacial”, como han sugerido otras voces, sino a un artefacto tecnológico con propiedades aún no explicadas para su supuesta antigüedad. Además, se afirmó que contiene un mensaje orientado a una reconexión espiritual y global, con referencias al origen de la humanidad y a su futuro.
En este contexto, la figura de Jaime Maussan se posiciona nuevamente como un promotor de este tipo de investigaciones, impulsando el debate público y la presión hacia el gobierno de Estados Unidos para la desclasificación de información relacionada con fenómenos extraterrestres y la posible existencia de vida fuera de la Tierra.
