Imágenes: Erick Moreno

La Costeña se vistió de gala para celebrar a los muertos con una campaña especial que fue lanzada para elevar plegarias a los que han partido.
El pasado miércoles 8 de octubre La Costeña dio a conocer su nueva campaña bajo el lema “El sabor nunca muere”, reconociendo lo importante que es honrar el legado de aquellos que han hecho posible el presente. Este lanzamiento fue llevado a cabo en el emblemático Ex Convento de San Hipólito debidamente ambientado con flores de cempasúchil, veladoras, catrinas y calaveras que definen
Alberto Arellano y Ana Belén presentaron este magno evento en donde pusieron de relieve la práctica ancestral mexicana, sobre todo del ámbito de la comida, puente con el que La Costeña une el plano del Mictlán con el nuestro. El Día de Muertos se funciona con la tradición de 102 años de servicio de La Costeña que recientemente se ha extendido a la línea de galletas, con la que realizan un nuevo emprendimiento mientras se da seguimiento a todos los productos ya conocidos.
Un distinguido catrín cadavérico le dio la bienvenida al inframundo a todos los presentes. Con elocuentes argumentos y pulcra retórica, presentó a María junto a su conjunto de guitarras para presentar números flamencos con un toque de mexicanidad, dando un festín de sabor y arte con danzas y performance con motivos muy autóctonos, demostrando el orgullo mexicano y el empeño que ponen a cada campaña, en una velada exquisita y mágica dentro de una atmósfera cordial y festiva.
Cuando se perdió “Chilito”, el perrito de La Costeña, se inició el baile folclórico y típico con máscaras, atuendos y música folclórica mexicana en una representación formal de una fiesta típica mexicana con instrumentos típicos, como la quijada de burro y la tigrera, una especie de tambor que produce un sonido grave, casi como los sonidos que hacen los animales al balar o mugir, típicos de la costa de Guerrero. Una verdadera fiesta mexicana rica en costumbres mexicanas y con sabores que nunca mueren. Así se dio paso a la orquesta típica con la presencia de María y su fantástico toque andaluz.
En esta celebración se presentaron las versiones audiovisuales de la campaña de este año que está lanzando La Costeña, con versiones de 60, 20 y 10 segundos, más sus promocionales que se estarán viendo prácticamente en todas partes, una campaña vigente desde hace 10 años.
La conocida danza azteca o prehispánica, cuyo nombre náhuatl es “Mihtotillis”, no se hizo esperar en esta ofrenda de sabor y sonido, con el toque de caracol o “Atecocoli”, más propiamente nombrado, en manos de un hombre que portaba, no solamente tocados de plumas, sino también un “popoxcomitl” con el que realizó limpias energéticas mientras los presentes se daban un festín con la reina de los sabores, La Costeña.
Tampoco podía faltar el son jarocho bajo la tutela del arpa con sus bailes llenos de elegancia y con sus hermosos trajes blancos, muy típicos de la Huasteca, que dieron paso a la madre de las celebraciones oaxaqueñas, La Guelaguetza, una fiesta de dádivas, como las dádivas que ofreció La Costeña con sus sabores que nunca mueren.
