Imágenes: Erick Moreno

Con gran entusiasmo, se presentí la nueva experiencia inmersiva de Día de Muertos “Un Viaje al Mictlán”, en una corta temporada disponible del 26 de septiembre al 17 de noviembre, como un esfuerzo por posicionar la Cosmovisión Mexica.
La dinámica consta de un espacio adornado para recibir al público en el sótano 2 del centro comercial Metrópoli Patriotismo. Ahí se puede degustar alguna bebida o hacer compras de la mercancía alusiva a este viaje por el Mictlán que consiste en un túnel y siete salas, mismas que representan el paso de un ser humano por el Inframundo Mexica hasta llegar al lugar del reposo o Mictlán junto a Mictlantecuhtli y su consorte Mictlancihuatl, una vez se ha desprendido de todo aquello que nos hace humanos.
Todo el concepto de este Viaje al Mictlán es una inmersión multisensorial que revisa paso a paso el proceso de dejar la carne (desencarnar) para llegar al lugar del eterno reposo, iniciando con Apanohuayan, también llamado Itzcuintlan, que en lengua náhuatl significa ‘el lugar de perros’, y es precisamente un xoloitzcuintli quien nos da la bienvenida y nos acompaña en este viaje, conduciéndonos a través de Rio Apanohuacalhuia. Claro que siempre hay una guía dando instrucciones sobre los niveles y llevando a los visitando a través del recorrido para brindar una gran experiencia para toda la familia.
Después del inicio, la primera sala en recibirnos es una recámara con paredes de espejos y focos colgando que representa el primer momento del fallecimiento, en la que se escuchan las canciones “La bruja”, “La llorona” y “Dios nunca muere”, música del folclore mexicano que generalmente suenan en época de Día de Muertos y que permiten un momento de reflexión sobre el último instante en vida para pasar a la segunda sala o nivel de nombre Tepectli Monamictlan, una sala en honor a Tepeyollohtli en donde se juntan las montañas aprisionando a la persona, lo que requiere una gran habilidad para cruzar entre ellos.
El tercer espacio es Iztepetl, un camino de obsidiana y un cerro de los filosísimos pedernales, que representa una prueba de gran dolor y sufrimiento al ser escalado, pero que permite pasar al lugar de viento de obsidiana o Itzehecayan, donde el viento sopla con tal intensidad que las almas son cortadas como si fueran de obsidiana. Paniecatacoyan es el lugar donde los vientos son tan fuertes que las almas vuelan como banderas, obligándolas a resistir para no caer; y es ya el quinto estadio.
Timiminaloyan es el lugar peligroso donde las almas son flechadas con las puntas de las flechas perdidas en batallas terrestres y que simboliza todo aquello que no se concluyó en vida, un pequeño espacio que nos guía hacia el Teocotohuehualoyan, sitio donde los jaguares comen los corazones de los difuntos, y donde encontramos una enorme cabeza de jaguar y a la madre Coatlicue, quien nos pide dejar los corazones de jade para poder continuar el camino a las ultimas faces.
Izmictlan Apochcalolca es la laguna de las aguas de humo que el alma debe cruzar para despojarse de lo terrenal y avanzar con su solo espíritu. Nos conduce a través del Chicunamixtlan, el último nivel, un lugar oscuro sin orificios para el humo, desde donde el alma finalmente alcanza el descanso eterno al encontrarse ya por fin en el noveno nivel o Miktlan en donde hay un bello tapete de flores y una última proyección en donde aparece también Cipactli, Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, despidiendo al público que ha logrado cruzar por todos los niveles.
“Un Viaje al Mictlán” se presenta de lunes a viernes a de 13:00 a 20:00 horas, sábados y domingos de 11:00 a 20:00 horas. Además, los viernes y sábado de 20:30 horas a 1:00 horas con música DJ. El costo de boletos es de MXN $350 por persona, MXN $450 para eventos de la noche.
