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Alfredo Adame, Lis Vega e Ivonne Montero presentan la obra “Dramas y Caballeros”. Se trata de una comedia teatral estrenada el 28 de febrero de 2026 en Marketeatro de la Ciudad de México. Protagonizada por este trío, la obra narra la historia de un hombre infiel (Adame) atrapado entre su esposa y su amante, ofreciendo un enfoque cómico y musical sobre las relaciones de pareja. A través de un juego de doble sentido, la puesta desglosa un “sistema” para definir palabras comunes dentro de la vida en pareja, evidenciando contradicciones, monotonía y desgaste emocional desde la perspectiva de un triángulo amoroso que subraya dinámicas habituales en las relaciones humanas.
“Contigo en la distancia” es una de las primeras canciones que se interpretan en escena, a cargo de Ivonne Montero, quien encarna a la esposa. Desde este momento, el personaje comienza a delinear el “pánico” de quedarse sola y las decisiones que una mujer casada enfrenta para mantener a su pareja o, en su defecto, salir adelante. Su discurso se construye desde la justificación emocional, marcando su lugar como “la señora de la casa” frente a la figura de la amante.
En contraparte, Lis Vega interpreta a la amante, construyendo su personaje desde una estética cercana al cabaré o al teatro de revista. A través del baile, el canto y una presencia escénica provocadora, articula un discurso en el que justifica sus decisiones, convencida de que logrará conquistar al hombre, hacerlo divorciarse y eventualmente casarse con ella. Su narrativa, cargada de ironía, funciona como una sátira de las aspiraciones y autojustificaciones que sostienen muchas relaciones.
Por su parte, Alfredo Adame adquiere mayor protagonismo en la segunda mitad de la obra, donde despliega una serie de argumentos y frases que potencian el tono satírico del montaje. Su personaje se presenta como un “Golden Boy” que navega con facilidad entre ambas relaciones, evidenciando una crítica a la aparente ventaja masculina en dinámicas de engaño, en contraste con la carga emocional que recae en los personajes femeninos.
La puesta en escena apuesta por la sencillez: Tres espacios delimitados desde donde cada personaje expone su discurso, dos tocadores, una silla a modo de trono, algunos candelabros y elementos básicos de utilería. Bajo este diseño, la obra se sostiene en la iluminación, la música, el baile y números de cabaré que aportan dinamismo al montaje.
En conjunto, “Dramas y Caballeros” hace honor a su nombre al presentar un juego de tensiones en torno a un caballero que encarna múltiples discursos sobre las relaciones contemporáneas. En esta batalla emocional nadie parece ganar, salvo el público, que encuentra en la propuesta un espacio de entretenimiento, humor y reflexión, sustentado en un libreto que expone la banalidad y superficialidad de ciertos vínculos afectivos en la actualidad.