Imágenes: Erick Moreno

Bajo la dirección de Marco Vieyra, llega al Teatro Helénico, por breve temporada, “Los últimos días de Judas Iscariote”, para transgredir lo establecido a través del humor y la introspección.
“Los últimos días de Judas Iscariote” es una excepcional puesta en escena que reúne a grandes talentos de la talla de Luis Fernando Peña, Michelle Rodríguez, Nailea Norvind, Pedro de Tavira y Silverio Palacios, junto a Baruk Serna, Enrique Arreola, Federica Rangel, Francisco Rubio, Mónica del Carmen, Sebastián Silveti y Yessica Borroto quienes escenifican a diversos personajes históricos que tienen testimonios y puntos de vista que ofrecer con respecto a la culpabilidad y condenación del llamado traidor de Jesucristo.
Una comedia negra reflexiva es lo que el público va a encontrar en el Teatro Helénico, en una puesta en escena por demás audaz y atrevida, ya que escenifican a personajes que son referentes de la cultura histórica y social, en torno a la historia judeocristiana para poner frente al jurado temas existencialistas y filosóficos, con la intención de realizar un juicio sobre la traición y la culpa, mientras se sacan a la luz temas como él suicidio, el aborto, la espiritualidad y el sentido de la vida.
Todo lo anterior sucede en un lugar ficticio llamado Esperanza, un espacio situado en el Purgatorio, en donde una abogada busca abrir el caso de Judas Iscariote, pero el juez y el fiscal son huesos duros de roer, y no le es fácil abrir el caso para defender a este malhechor. Buscando que el condenado llegue al Cielo y salga del Infierno, la abogada y el defensor contrario traen al estrado a personajes bíblicos, incluido Lucifer, y personajes universales como La Madre Teresa de Calcuta y Sigmund Freud, quienes, con su peculiar personalidad, dan su punto de vista psicológico, moral y espiritual.
Todo sucede bajo un contexto irónico y lascivo, pero con mucho humor negro muy latinizado para suavizar las tremendas posturas que cada uno de los participantes tiene al respecto de los temas ya mencionados. Por lo anterior, esta obra es una puesta en escena dura, que puede herir susceptibilidades para quienes se tomen los argumentos ofensivos a sus creencias religiosas, pero que bien aborda temas que son justos para poner en la mesa y revisarlos en cara al nuevo milenio y bajo la lupa de la experiencia en diversas áreas del desarrollo humano.
En definitiva, “Los últimos días de Judas Iscariote” es una de esas obras teatrales entretenida, con mucho ritmo y grandes actuaciones. Cuenta con un argumento inteligente que se propone a desestabilizar los adoctrinamientos impuestos para apelar a la razón y al sentido común, con lo que se puede tener una mayor visión sobre la moralidad, la propia existencia y las creencias en lo divino.
Cabe resaltar que la escenografía minimalista y su versatilidad aportan elementos destacados sumados a las grandes actuaciones, la música y el juego de luces que hacen de esta obra una presentación épica e inigualable. Se trata de espectáculo inusual y atrevido.