Imágenes: Bruno Tinoco

“Disney On Ice” regresa a la Ciudad de México con “Disney On Ice: ¡Bailemos!” que transforma al Auditorio Nacional en un universo encantado donde la música, el color y la nostalgia se funden en una experiencia única para llevar a las familias a un recorrido por algunas de las películas más entrañables del estudio.
Patines y magia con ritmo Disney
A lo largo de los años, “Disney On Ice” ha sabido adaptarse a cada generación de espectadores, encontrando un balance entre los clásicos y las producciones más recientes. En esta edición se incluyen títulos recientes como “Wish: El Poder de los Deseos”, aquella fallida película que festejó el centenario de Disney, además de clásicos como “El Rey León” o “La Sirenita”. La propuesta toma forma con una selección de números musicales hilados por la presencia de Mickey Mouse y sus amigos Minnie, Donald, Goofy y ¡Stitch!, quienes hacen de maestros de ceremonias con el pretexto de manipular una tornamesa mágica que activa cada universo.
Como en cada producción, “Disney On Ice: ¡Bailemos!” destaca por su despliegue técnico. El montaje extiende el escenario hacia el público ocupando las butacas preferentes del Coloso de Reforma, lo que no solo amplía el espacio de patinaje, sino que crea una sensación de cercanía con la audiencia. Esto se ve potenciado por un manejo meticuloso de luces, que transitan de tonalidades cálidas a frías dependiendo de la película, efectos sincronizados con una enorme pantalla circular al fondo del escenario que crean atmósferas envolventes y momentos de pirotecnia que despiertan la emoción del público en más de una ocasión.
Los vestuarios también son un punto sobresaliente. Cada traje está cuidadosamente diseñado para conservar la estética original de los personajes animados, pero adaptado al formato de patinaje artístico. Resulta admirable el trabajo de quienes se encuentran dentro de las botargas, como Timón, Pumba, Olaf o Flounder, pues se desplazan con soltura sobre la pista y logran transmitir expresión y energía pese a las obvias limitaciones físicas del disfraz.
Historias y emociones para toda la familia
El inicio del espectáculo se siente abrupto dado que, tras una introducción de una DJ en vivo que ameniza la llegada del público, el show comienza sin preámbulo, ni transición que prepare emocionalmente al espectador, lo que reduce algo del impacto inicial. En cualquier caso, “Disney On Ice: ¡Bailemos!” opta por una estructura episódica que dedica alrededor de 15 minutos a cada película. Aunque el desarrollo de la trama de cada segmento es intencionadamente superficial, convirtiéndose más bien en un recordatorio de escenas icónicas que un recuento narrativo, esto no merma la experiencia. De hecho, permite un flujo dinámico y evita la fatiga de una narrativa compleja.
Por otro lado, “Wish: El Poder de los Deseos” sorprende gratamente al abrir el show principal en la pista de hielo con una secuencia escénica que captura la atención del público e incluso le da un nuevo sentido a su mensaje y estética. Por su parte, “Frozen 2” resulta visualmente discreto en comparación con los demás, lo que le resta potencia emocional a pesar de la riqueza de su partitura. A su vez, “El Rey León” se convierte en el momento más imponente de toda la función; no solo por su icónica música y ambientación, sino por la presencia escénica de personajes como Rafiki, Timón y Pumba, que terminan por robarse el primer acto justo antes del intermedio.
El segundo acto arranca con una nueva y breve bienvenida de Mickey y compañía, seguida de “La Sirenita”, cuyo montaje resalta por un detalle simbólico de gran sensibilidad: Cuando Ariel se convierte en humana, aparece sin patines, representando con claridad ese cambio de mundo y movilidad. Finalmente, “Moana: Un Mar de Aventuras” lleva la narrativa al clímax con una representación que incluye su embarcación navegando literalmente sobre la pista, marcando así una de las secuencias más atractivas del show. El broche de oro llega con todos los personajes en escena, uniéndose a Mickey y compañía en un set final que culmina en un cierre espectacular y lleno de energía.
Celebración del legado sobre hielo
Cabe resaltar que todo el espectáculo llega completamente en español latino, incluyendo las canciones y algunos diálogos extraídos directamente de las películas y otros regrabados con gran acierto, lo que potencia la conexión con el público mexicano. Además, las letras de algunas canciones se proyectan en pantalla para invitar a los asistentes a cantar.
Es justo señalar que, aunque hay caídas ocasionales, los patinadores muestran un profesionalismo admirable al continuar sin detener el ritmo del montaje. Este tipo de percances no disminuyen la calidad de la función, sino que refuerzan la dedicación del elenco.
“Disney On Ice: ¡Bailemos!” está diseñado como una celebración audiovisual que apela directamente a la memoria colectiva de varias generaciones, por lo que está diseñada para deleitar a un público amplio, pero resuena especialmente con familias con niños pequeños y en aquellos que buscan un espectáculo visualmente impactante sin la necesidad de una trama compleja. Como cada encuentro con “Disney On Ice”, “¡Bailemos!” es una celebración de la música y la fantasía de Disney.
“Disney On Ice: ¡Bailemos!” se estará presentando del 2 al 27 de julio en el Auditorio Nacional. Los boletos se pueden adquirir a través de Ticketmaster o en taquillas del recinto con precios que oscilan entre los MXN $550.00 y los MXN $2,900.00 más cargos por servicio.