Imágenes: Cortesía Paramount Pictures
Video: Cortesía Paramount Pictures

El peso del legado
Hablar de “Street Fighter” es referirse a uno de los videojuegos que marcaron un antes y un después en la industria. Desde su aparición en las arcadias en 1987 y, sobre todo, con el fenómeno de “Street Fighter II” en 1991, la franquicia de Capcom ayudó a definir el género de peleas tal como lo conocemos. Su influencia trascendió las consolas para instalarse en la cultura pop, con luchadores, frases y ataques que siguen formando parte del imaginario colectivo.
Después de “Street Fighter: La última batalla” (1994), protagonizada por Jean-Claude Van Damme, y “Street Fighter: La leyenda de Chun-Li” (2009), el regreso al cine parecía una oportunidad para hacer justicia a sus personajes. Entre las producciones animadas, “Street Fighter II: La película animada” (1994) y el anime “Street Fighter II: Victory” (1995) demostraron que era posible trasladar su universo con una identidad visual y narrativa más cercana a los videojuegos. También merece reconocimiento “Street Fighter: El puño asesino”, cuya fortaleza fue concentrarse en una parte específica de la historia.
Por eso, la nueva película dirigida por Kitao Sakurai tenía como misión combinar el espectáculo de los combates con la personalidad de sus protagonistas y un universo narrativo que ha crecido durante décadas. La producción demuestra un conocimiento profundo de ese material y está repleta de guiños para los fans; sin embargo, no consigue integrarlos de manera coherente. El resultado es una decepción que deja la sensación de que había una película mucho mejor escondida entre sus propias ideas.
El torneo y sus fracturas
Ambientada en 1993, la trama reúne a Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), antiguos compañeros de entrenamiento distanciados por los conflictos de su pasado. La misteriosa Chun-Li (Callina Liang) los recluta para participar en el Torneo World Warriors, pero detrás se esconde una conspiración que los obliga a confrontar tanto a sus rivales como a sus propias heridas. Si algo debiese ser el corazón de “Street Fighter”, son las peleas; sin embargo, los combates carecen del desarrollo narrativo que podría convertirlos en algo más que una sucesión de golpes, poderes y movimientos reconocibles.
La película recupera referencias de distintas entregas; el problema es que la acumulación de personajes y elementos del lore termina por dispersar la trama. Evidencia un conocimiento desbordante de la franquicia, pero falta una estructura que integre orgánicamente todas las piezas. Particularmente resulta llamativa la inclusión de Joe (Alex Volkanovski); un personaje sacado del primer videojuego. Lamentablemente, con un roster tan amplio, muchos otros terminan reducidos a una caricatura de aquello que los hizo memorables.
Casting desigual
El problema se extiende a los villanos. M. Bison (David Dastmalchian) pierde buena parte de la presencia psicópata que han definido al personaje durante años, mientras que la inclusión simultánea de dos antagonistas tan poderosos e icónicos como él y Akuma (Joe “Roman Reigns” Anoai) impide que cualquiera de los dos alcance el peso necesario para dominar el conflicto. La película parece confiar en que su sola presencia basta para provocar emoción, cuando en realidad necesita construirlos como amenazas.
El resto del casting presenta resultados desiguales. Algunas caracterizaciones consiguen evocar con acierto a los luchadores de los videojuegos, mientras que otros desentonan por su interpretación, su presencia o el tratamiento que reciben. Incluso el cabello de Guile (Cody Rhodes), tan comentado desde que se mostró su apariencia, puede entenderse como parte de una caricaturización deliberada del universo. El inconveniente es que la película no mantiene esa misma seguridad en todas sus decisiones.
Tono indeciso con salvación animada
El humor pretende abrazar el absurdo de la franquicia, pero no siempre funciona. Por momentos, la propuesta parece una sátira consciente; sin embargo, también intenta construir conflictos dramáticos que requieren mayor seriedad. Esa indecisión rompe la credibilidad de la historia. El montaje tampoco ayuda pues los cambios bruscos entre situaciones y la acumulación de subtramas generan una narración inestable. El desenlace agrava esa impresión. En su intento por dejar abierta la puerta a una continuación, la película evita ofrecer una resolución satisfactoria para el conflicto que plantea.
Paradójicamente, los momentos mejor logrados aparecen cuando la película abandona el live action y recurre a la animación. Los flashbacks que reconstruyen el primer torneo y otros episodios del pasado presentan un acabado visual sobresaliente, con una estética de inspiración anime. Las secuencias tienen energía, identidad y una manera mucho más natural de representar el universo de Capcom. Son, sin duda, lo mejor de la producción.
Potencial desaprovechado
El apartado visual de los efectos especiales, en cambio, resulta irregular. Los poderes y otros elementos cumplen de manera básica, pero algunos recursos lucen anticuados frente a los estándares actuales. La ambientación en los años noventa podría justificar una estética deliberadamente retro por momentos; sin embargo, la película no establece con suficiente claridad esa intención y termina por restar solidez a las secuencias que buscan tomarse en serio.
El vestuario es uno de los aciertos más evidentes. Buena parte de los personajes recupera atuendos y rasgos que demuestran un esfuerzo por respetar su apariencia original. El diseño de producción también tiene momentos interesantes, especialmente cuando sitúa la acción en escenarios asociados con los videojuegos. A su vez, la banda sonora recupera sonidos y temas asociados con la franquicia, los combina con composiciones propias e incorpora canciones licenciadas que buscan reforzar la energía de la época. La conexión musical con la identidad de “Street Fighter” recupera la memoria sonora de las arcades.
“Street Fighter” deja claro que conoce a sus personajes, pero reproducir sus referencias no es suficiente para construir una buena película. La acumulación de ideas, la falta de equilibrio entre comedia y drama, el montaje desordenado y unas peleas que no siempre tienen peso narrativo terminan por diluir aquello que debería distinguirla. La animación demuestra que había una manera más efectiva de trasladar el universo de Capcom a la pantalla, pero sus aciertos quedan atrapados dentro de una producción que no sabe qué quiere ser.
Detalles de Street Fighter
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Título |
Street Fighter |
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Título original |
Street Fighter |
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País de origen |
Estados Unidos | Japón |
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Idioma original |
Inglés |
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Idioma de Exhibición |
Subtitulada y Doblada al Español |
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Género |
Acción |
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Duración |
119 minutos |
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Dirección |
Kitao Sakurai |
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Elenco |
Noah Centineo, Andrew Koji, Callina Liang |
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Estreno en Estados Unidos |
16 de octubre de 2026 |
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Estreno en México |
15 de octubre de 2026 |
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Formatos |
2D, 4DX |
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5.8/10 |
