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Inocencia corrupta
Esta vez el grillo no hizo un buen trabajo intentando moralizar a Pinocho. En “Pinocho: El lado oscuro”, el famoso muñeco de madera se convierte en una presencia verdaderamente peligrosa al interpretar de manera literal todo aquello que escucha y llevar esa confusión hacia un terreno cada vez más violento. La película plantea una interesante reflexión sobre la información, la comunicación y la manera en que una mente inocente puede interpretar aquello que recibe de su entorno. Todo comienza a través de una suerte de teatro de sombras y marionetas que introduce al espectador en esta sombría versión del clásico.
En esta historia, un anciano magnate realiza experimentos con cadáveres para intentar devolverles la vida a través de marionetas de madera y encontrar una forma de escapar de la muerte. Detrás de sus experimentos existe un trauma personal, el miedo a dejar solo a su nieto James, quien ha sufrido la pérdida de su mejor amigo.
Es precisamente James quien conoce a Pinocho, una joven marioneta que ha adquirido vida y que, al no conocer prácticamente nada del mundo, está llena de preguntas. Su inocencia se convierte en uno de los elementos más inquietantes de la historia, pues Pinocho interpreta literalmente las palabras y enseñanzas de quienes lo rodean, sin contar todavía con las herramientas para comprender sus consecuencias.

La literalidad de las palabras
La relación entre James y Pinocho se convierte entonces en el centro de la historia. El muñeco busca proteger a su nuevo amigo cuando éste comienza a ser víctima de burlas y agresiones por parte de otros compañeros, pero aquello que inicialmente podría parecer un acto de defensa se transforma en violencia. Pinocho no comprende del todo los límites entre proteger, castigar y matar. A partir de ahí, la película muestra cómo esa confusión se convierte progresivamente en una amenaza para quienes lo rodean.
Uno de los elementos más interesantes de esta reinterpretación es precisamente la manera en que utiliza la literalidad del lenguaje. Pinocho escucha, aprende y reproduce conceptos sin comprender completamente su significado, mientras las personas a su alrededor van dejando en él ideas que terminan alimentando su lado más oscuro. Después de sus asesinatos, Pinocho comienza a apropiarse de partes de los cuerpos de sus víctimas con la intención de habitar otras identidades, siguiendo las ideas que recibe de una vieja marioneta atrapada en la casa de Geppetto.
En este camino también aparece una versión muy distinta de Grillo, una oscura polilla que, lejos de funcionar como una conciencia moral, termina guiando a Pinocho hacia el mal. Su presencia ayuda a completar la inversión de los elementos que conocemos del relato original y lleva la historia hacia un terreno mucho más cercano al horror.

Festín de sangre
Las muertes son uno de los principales atractivos para quienes buscan en esta película una reinterpretación sangrienta del personaje. Las escenas están construidas con un nivel de detalle que busca generar impacto, especialmente a medida que Pinocho desarrolla una personalidad cada vez más violenta. El maquillaje y los efectos prácticos ayudan a reforzar esa sensación de realismo. Las distintas formas en que los personajes pierden la vida están diseñados para provocar asombro y, en algunos momentos, incluso una reacción de humor incómodo ante lo exagerado de determinadas situaciones.
Las actuaciones también contribuyen a que la propuesta funcione. La película sabe alternar momentos de tensión con otros más ligeros, sin abandonar completamente la oscuridad de su premisa. De esta manera, el espectador puede entender con relativa claridad las reglas de este nuevo universo y qué es lo que pretende hacer con los personajes que todos conocemos.
La historia no se limita entonces a convertir a Pinocho en un asesino, sino que busca explicar cómo llega hasta ese punto. La falta de experiencia, la interpretación literal de las palabras, las influencias que recibe y su deseo de proteger a James construyen una transformación progresiva que sostiene buena parte de la propuesta.

Pinocho llevado al lado más oscuro
“Pinocho: El lado oscuro” se suma a esa tendencia de tomar personajes asociados con historias familiares y llevarlos hacia el horror, el gore y la violencia. En este caso, la transformación funciona porque no depende únicamente de convertir al personaje en una máquina de matar, también juega con la idea de qué puede ocurrir cuando una criatura inocente aprende del mundo a través de mensajes equivocados.
La película encuentra así una combinación de horror, drama, humor negro y violencia gráfica que puede resultar especialmente atractiva para quienes disfrutan de estas reinterpretaciones oscuras de personajes conocidos. Además, una escena extra después de los créditos deja abierta la posibilidad de continuar esta historia y llevar a Pinocho hacia una etapa todavía más oscura.
Al final, quizá lo más inquietante de esta versión no sea solamente descubrir qué tan violento puede llegar a ser Pinocho, sino observar qué ocurre cuando alguien que desconoce por completo el mundo aprende a interpretarlo a través de las personas equivocadas. Si el objetivo es transformar un relato infantil en una historia de horror con muertes sanguinarias, maquillaje y una buena dosis de gore, “Pinocho: El lado oscuro” encuentra en esa oscuridad una nueva manera de contar una historia que creíamos conocer.

Detalles de Pinocho: El lado oscuro
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Título |
Pinocho: El lado oscuro |
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Título original |
Pinocchio: Unstrung |
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País de origen |
Estados Unidos | Reino Unido |
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Idioma original |
Inglés |
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Idioma de Exhibición |
Subtitulada y Doblada al Español |
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Género |
Terror |
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Duración |
82 minutos |
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Dirección |
Rhys Frake-Waterfield |
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Elenco |
Jude Evan Lloyd, Richard Brake, Robert Englund |
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Estreno en Estados Unidos |
24 de julio de 2026 |
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Estreno en México |
1º de octubre de 2026 |
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Formatos |
2D |
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6.3/10 |

